Desde el inicio de la pandemia, Colombia ha enfrentado una difícil encrucijada fiscal. Desafortunadamente, el marco político, legal e institucional no ha sido suficiente para evitar que la sostenibilidad fiscal se vea comprometida. Hoy en día, el Gobierno enfrenta serios desafíos para equilibrar ingresos y gastos sin recurrir a elevados niveles de endeudamiento. El mayor endeudamiento se ha traducido en un mayor pago de intereses sobre la deuda, lo cual presiona aún más las finanzas públicas y genera dudas sobre la capacidad del Gobierno para cumplir con sus compromisos operativos, sociales y financieros.
Unas finanzas públicas desequilibradas desincentivan la inversión privada, ya que obligan al sector público a recurrir excesivamente al endeudamiento, lo que eleva las tasas de interés al aumentar la competencia por recursos financieros escasos. Un déficit fiscal elevado encarece el costo del crédito, reduciendo la rentabilidad esperada de la inversión privada. Por ello, un manejo fiscal responsable contribuye a mantener tasas de interés más bajas, creando un entorno favorable para la inversión privada, la generación de empleo y el crecimiento económico.
Los problemas de sostenibilidad de la deuda pueden generar dudas sobre la capacidad del Gobierno para cumplir con sus obligaciones financieras. A su vez, esto afectaría el patrimonio de los principales tenedores de títulos de deuda. En el caso de la deuda interna, los principales acreedores son los fondos de pensiones, los bancos y las aseguradoras. Por lo tanto, no se puede descartar que una crisis fiscal eventualmente desemboque en dificultades financieras para otros actores.
A mediados de 2025, el panorama de las finanzas públicas de Colombia sigue siendo muy preocupante. La deuda como porcentaje del PIB se mantiene cerca de su máximo histórico, el déficit fiscal continúa elevado, la prima de riesgo del país supera ampliamente a la de sus pares regionales y la liquidez del Gobierno sigue en niveles críticamente bajos. Ante esta situación, el Gobierno ha activado la cláusula de escape de la regla fiscal, lo que le permite suspender temporalmente sus límites y recurrir a un endeudamiento adicional para cubrir las necesidades de financiamiento inmediato. Sin embargo, esta medida no resuelve los desbalances estructurales de las cuentas públicas. Eventualmente, será inevitable corregirlos, lo que implicará recortes de gasto y aumentos de impuestos. Cuanto más se postergue este ajuste, más drástico y costoso será.
Independientemente del momento en que se implemente, el ajuste fiscal supone enormes desafíos. Por el lado de los ingresos, las múltiples reformas tributarias de los últimos años no han logrado aumentar de manera significativa y sostenida el recaudo. Esto representa un enorme reto, ya que las próximas reformas tributarias deberán tener éxito donde las anteriores han fracasado. Mientras tanto, por el lado del gasto, el presupuesto enfrenta fuertes inflexibilidades que limitan las opciones de ajuste, haciendo inevitable una drástica reducción de la inversión pública. Esto, a su vez, dejaría al Gobierno que implemente el ajuste sin prácticamente ninguna discrecionalidad para la asignación del gasto.
Este libro examina la composición, evolución y perspectivas de los ingresos y los gastos del Gobierno, como punto de partida para formular políticas que permitan recuperar la sostenibilidad fiscal. Este diagnóstico busca servir como base para la discusión de un ajuste fiscal tan necesario como inevitable, cuyas consecuencias afectarán —para bien o para mal— a la mayoría de los colombianos. Finalmente, se plantean reformas al marco legal e institucional orientadas a evitar la repetición de errores del pasado, contener los riesgos que ya se vislumbran y restablecer la estabilidad macroeconómica que históricamente ha caracterizado a Colombia.
Bogotá, Junio de 2025.